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Empeñados con Peña Nieto

Por Álvaro Belin Andrade

Conforme se aproxima la hora de las definiciones rumbo a la elección presidencial del 2012, los personajes enfilados a encabezar a los diferentes partidos políticos en la madre de todas las contiendas electorales hacen movimientos para colocarse en mejor posición.

                En Veracruz, por ejemplo, el todavía gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto arrancó prácticamente su carrera no solo rumbo a la candidatura priista sino, según revelan las encuestas, a la residencia oficial de Los Pinos, que representaría el retorno del Partido Revolucionario Institucional al gobierno federal, luego de 12 años reagrupando fuerzas en los gobiernos de los estados, presidencias municipales y congresos locales y de la Unión.

                Con el extraño hermanamiento de las capitales de ambos estados, en que dos mujeres gobiernan pero que fueron las menos notorias tanto en el trasiego de simpatías políticas como en el protocolo, Peña Nieto estableció cabeza de playa en un estado muy importante electoralmente. Él mismo señaló que en ambas entidades se concentra el 20 por ciento de la población nacional.

                Pero tras el telón, lo que muchos analistas han observado es la separación de caminos entre el gobernador Javier Duarte y su antecesor y fuerte impulsor, Fidel Herrera Beltrán, quien días antes se ventaneó en un medio de comunicación para alinear sus preferencias por el actual líder priista en el Senado, Manlio Fabio Beltrones.

                Aunque el evento de hermanamiento, realizado no en Palacio Municipal sino en el antiguo recinto legislativo en Palacio de Gobierno, con varias horas de retraso porque Peña Nieto tuvo que ir a ver a los damnificados de diversos municipios colindantes con el DF junto con funcionarios federales, fue prácticamente a puertas cerradas, su difusión por televisión y medios electrónicos recordó viejos tiempos.

                A 9 días de concluir su mandato, se vio a un Peña Nieto agigantado por los medios de comunicación pese a su baja estatura física, en un evento que tuvo todo el boato del inicio al menos de su precampaña, donde Javier Duarte de Ochoa dio señales inequívocas de adhesión al proyecto más fuerte para recuperar Palacio Nacional para el PRI.



Otros andan de pleito

Mientras eso sucedía en el estado, con la consabida visita al Café de La Parroquia en el Puerto de Veracruz, en el DF las cosas no le iban bien a Marcelo Ebrard, quien se liaba a golpes –políticos, por supuesto– con su amigo y hoy adversario Andrés Manuel López Obrador, con el despido fulminante de su secretario de Desarrollo Social, Martí Batres.

                El origen de la discordia fue la asistencia del Jefe de Gobierno al evento en que Felipe Calderón dio su mensaje por el quinto informe de gobierno, donde le dio la mano, algo inaceptable para las huestes obradoristas que han mantenido su posición de no reconocer el triunfo de quien está a punto de entregar la casa a sus acreedores, sin posibilidad de dejarla a sus correligionarios.

                Las declaraciones de Batres hicieron encolerizar a Ebrard, quien de inmediato le pidió la renuncia si no se encontraba a gusto, la que le fue negada, por lo que optó por el despido.

                Inmediatamente se han soltado los demonios. Hoy Ebrard es balconeado por haber prestado servicios de todo tipo a la exembajadora de Honduras, Rosalinda Bueso, casualmente su actual prometida, a quien le brindó empleo en la Oficialía Mayor desde mayo de 2010, cuando según él no mantenían relaciones de índole amorosa.

                Forma es fondo, decía Jesús Reyes Heroles, y aunque las cosas quieran esconderse tras una nube de humo, lo cierto es que Ebrard empieza a resentir las primeras nevadas de la temporada.

                El exsalinista tendrá que resentir, todavía, la decisión de su partido y de la coalición armada con el Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano, sobre si la consulta para elegir entre él y López Obrador se aplica entre miembros de la izquierda (en que tiene todas las de perder) o se abre a la sociedad, donde tendría más posibilidades.

                Otra situación viven los panistas. En la cúspide de las encuestas se ubica, no el Cordero de Dios, sino la extitular de la SEP y exdiputada Josefina Vázquez Mota, por encima de Santiago Creel –que se encamina a su segunda derrota consecutiva– y ya no digamos del secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, que la semana pasada recibió tremenda regañina de su jefe por no enfocarse bien en su tarea: la definición del paquete presupuestal y fiscal de 2012.







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Orden financiero en Veracruz

Por Álvaro Belin Andrade


Aunque la reunión fue precedida de datos duros provenientes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, con que se balconeó el manejo crediticio y el endeudamiento excesivo de varias entidades del país, con la consecuente retahíla de golpes mediáticos por parte de diputados y dirigentes panistas, enfocados a gobiernos del PRI (principalmente el que encabezó Humberto Moreira en Coahuila), durante la presentación de Programas para la Infraestructura y Entidades Federativas, el secretario y más fuerte aspirante a la candidatura presidencial panista, Ernesto Cordero, hizo una inusitada alabanza a lo hecho en Veracruz por el gobernador Javier Duarte.

                Hay que recordar que el propio funcionario federal había alertado sobre el reto (que no riesgo) que significaba para el país este proceso acelerado de endeudamiento que, tan solo en el primer semestre de 2011, se incrementó en 2 mil millones de pesos, siendo los más proclives a asumir compromisos financieros en dicho periodo Zacatecas, cuya deuda aumentó más del 160 por ciento, Michoacán (33.1%), Campeche (23.2%), Morelos (13.3%) y Chihuahua (13.1%).

                En medio de una turbulencia financiera, que el jueves pasado dejó en la lona a todas las bolsas de valores del mundo por la incertidumbre que genera una inminente recesión económica, y de una turbulencia política en el país por las vísperas de la elección presidencial, la discusión tiene varias aristas interesantes.

                Por un lado, el gobierno federal y el PAN apedrean a los estados por el endeudamiento. Según el PAN, en voz de su secretario general Juan Molinar, de 2005 a 2011, Chiapas incrementó sus compromisos respecto a participaciones federales en 1,320%, Nayarit en 542%, Colima en 456%, Oaxaca en 413%, Tamaulipas en 398%, Veracruz en 243%, Coahuila en 223%, Quintana Roo en 201% y Tabasco en 160%. Con ello buscaba atajar la propuesta priista de discutir la Ley de Coordinación Fiscal para fortalecer las finanzas de las entidades federativas.

                En respuesta, el dirigente nacional del PRI, Humberto Moreira, dijo que la deuda de los estado representa tan solo el 0.72% de la deuda federal y 1.2% del presupuesto anual, y añadió que en los estados en que hubo elecciones cayeron las aportaciones federales. Y contraatacó: de 2006 a 2010, el gasto corriente del gobierno federal llegó a 307 mil millones, y la deuda ha llegado a 5 billones frente a un presupuesto de 3.3 billones.

                Gobierno federal enormemente rico (y endeudado) con estados y municipios en la miseria dan cuenta de una inequitativa distribución de los recursos públicos en el pacto federal, cuando 80 centavos de cada peso que aportan los contribuyentes se lo gasta la Federación.



Duarte recibió el reconocimiento



Por eso no deja de sorprender que el secretario de Hacienda, Ernesto Cordero Arroyo, haya reconocido públicamente el orden y la limpieza en el manejo de las finanzas públicas que lleva a cabo el gobierno de Javier Duarte, quien según su expresión está poniendo “la casa en orden” y debería ser ejemplo para muchos estados del país, porque “está asumiendo decisiones costosas desde el punto de vista político, pero está fortaleciendo los ingresos públicos del Gobierno del Estado de Veracruz”.

                ¿Qué distingue la gestión financiera de Duarte? Según Cordero: fortalecimiento de los ingresos públicos y orden en el gasto administrativo, burocrático, operativo, “de manera que tendrán no sólo margen de maniobra en este momento sino que también pondrán en una trayectoria sostenible y de largo plazo las finanzas del estado de Veracruz”. ¿Y cuál es la fórmula ponderada?: Reformas estructurales más un refinanciamiento de deuda.

                Flanqueado por el mandatario veracruzano y por Georgina Kessel, directora de Banobras, durante la reunión celebrada en Palacio Nacional, Cordero hizo un abierto reconocimiento al gobernador Javier Duarte y a su secretario de Finanzas, Tomás Ruiz González, por el proceso de reordenamiento administrativo.

                Los vientos de fronda que hacían tambalear el futuro inmediato y a largo plazo de Veracruz, y que hubieran sido desastrosos si no se hubieran tomado medidas drásticas, parecen disminuir en peligrosidad. Seguramente seguirán los problemas financieros y tendrán que mantenerse en el presente sexenio y los inmediatos por venir, pero desde la perspectiva federal se aplican las medidas adecuadas para sortear el fuerte vendaval financiero en que nos dejó Fidel Herrera.




















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Y las buenas noticias, ¿cuándo?

Por Álvaro Belin Andrade


En algún momento de la presente administración estatal deberá detenerse la política presupuestal de choque que se ha aplicado para resistir una histórica carencia de recursos en las finanzas públicas. Y digo que esto debe hacerse en algún día porque los efectos en las economías de las familias afectadas por recortes y despidos, necesarios según políticas neoliberales, son estremecedores.

                Desde el inicio de su gestión, el gobernador Javier Duarte de Ochoa ha debido tomar medidas radicales para afrontar compromisos estratosféricos heredados de su antecesor, quien prácticamente cerró la caja a deudores y solo se dedicó a gastar para atraer reflectores mediáticos y triunfar en la elección más importante al término de su gobierno.

                Cada vez más frecuentemente recibimos noticia de un nuevo ajuste. A la implantación de un programa para el retiro voluntario de burócratas, para muchos de los cuales no ha sido tan voluntario, ha seguido la desaparición de dependencias como la policía intermunicipal de Xalapa-Banderilla-Tlalnelhuayocan y de 16 organismos públicos descentralizados (OPD), de los más visibles por cierto.

                Por supuesto que hay razones para tomar las medidas. De entrada, se busca adelgazar la muy adiposa estructura burocrática que se había multiplicado para dar cabida a muchos colaboradores que buscaban justo pago a sus contribuciones político-electorales. La primera medida fue, de hecho, despedir a miles de colaboradores que cobraban en las dependencias públicas, muchos de ellos (y ellas) sin aportar nada a la tarea gubernamental.

                No hemos sabido al momento, porque hasta el Contralor General Iván López Fernández parece olvidarlo cuando es entrevistado, exactamente cuántas personas han salido de sus puestos, en muchos casos luego de décadas de permanecer en ellos, para engrosar las filas de los desempleados o de los “emprendedores”, como al estilo Ernesto Cordero se los imagina el Contralor veracruzano.

                Lo cierto para las autoridades es que la desaparición de los 16 OPD permitirá un ahorro anual de cerca de 800 millones de pesos, que se suman a los mil 200 millones que ha permitido el programa de Retiro Voluntario. Sin embargo, dichos ahorros no servirán socialmente de mucho porque su destino no será precisamente la inversión en obras y servicios públicos, al menos en 2011, sino a zanjar el grave problema de las deudas heredadas.

                Por eso se esperan buenas noticias. A tal grado ha llegado la incredulidad de los veracruzanos que hasta cuando se anuncia la realización de obras –con recursos derivados del impuesto del 2% a la nómina o de la tenencia vehicular que pagan los propietarios de autos de lujo o del Fonden–, más se piensa en buenos propósitos que en proyectos factibles.









Ayuntamientos, de mal en peor


Los ayuntamientos están resintiendo estas carencias con mayor rigor, salvo algunos que son poseedores de simpatías del más alto nivel.

En Xalapa, por ejemplo, todo es bisutería, imágenes de la alcaldesa en cuanto acto público se celebra, declaraciones cuyos contenidos ya la habrían convertido en capital de primer mundo, la filantropía electorera elevada a política pública. Pero nada concreto.

Las afectaciones por lluvias han recibido la atención de Elizabeth Morales, quien ha ido a poner en riesgo sus zapatillas de lujo, pero no ha regresado para cumplir sus compromisos de apoyar a los damnificados.

Y eso ocurre en la capital estatal. ¿Qué ocurrirá en municipios que ni los medios de comunicación recuerdan?

Veracruz está cruzando una zona de alta turbulencia. El control político que ejerce el Partido Revolucionario Institucional (PRI), frente a la falta de activismo del PAN y la carencia de liderazgo del PRD, han permitido que la grave situación económica de los veracruzanos no se refleje en estallido social.

Aunque se anuncien nuevas inversiones privadas, lo cierto es que la generación de empleos se da en niveles laborales que no requieren mucha preparación y, por tanto, aportan salarios bajos sin posibilidad de defender derechos laborales históricos.

El despido masivo de profesionistas y técnicos capacitados de las filas gubernamentales generará, como bien ha dicho Jesús Castañeda Nevares, dirigente del Consejo Coordinador Empresarial, el engrosamiento del empleo informal, principalmente en el comercio callejero.
Por eso urgen ya buenas noticias de boca del gobernador Javier Duarte.















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Crecerá la violencia en Veracruz

Por Álvaro Belin Andrade



No es aventurado afirmar que la violencia pronto se recrudecerá en Veracruz. Los grupos delictivos que se disputan las plazas norte, centro y sur de Veracruz (Cártel del Golfo, Zetas y Familia michoacana, según el Ejército) no solo se enfrentan entre sí para ganar posiciones y realizar el trasiego de drogas y demás actividades delictivas; también lo hacen contra las fuerzas federales, apoyadas ahora por las corporaciones policiacas del estado.

Sea por convicción o por lograr desactivar un persistente bloqueo en el flujo de recursos federales a las arcas estatales, que mantiene en franca sequía al gobierno veracruzano, o por ambas razones, lo cierto es que el gobernador Javier Duarte se ha incorporado con un entusiasmo sin par al combate frontal contra el crimen organizado que campea en Veracruz.

            Para ello ha debido pintar su raya respecto de su antecesor, para quien lo más importante fue mantener la calma en los medios informativos sin importarle que no sucediera algo similar en la percepción de la población, asediada por los grupos criminales y sin posibilidad de lograr el apoyo de un gobierno más interesado en ocultar los hechos delictivos que en proteger a los paisanos.

            Pero que no aparecieran esos hechos de violencia en los medios de comunicación no significaba que no existieran. Fidel Herrera Beltrán, en su mandato, se comportó como apicultor: mil veces no agitar los panales, así las abejas picotearan a inocentes sin capacidad de acceder a los medios de justicia… y a los de comunicación.

            El hombre de Nopaltepec chocó incluso con el presidente Felipe Calderón. Su obstinación en que no se aplicara a cabalidad el programa federal de seguridad en el estado hizo que muchos lo miraran con recelo y que, en el solar veracruzano, se crearan historias que llegaron a ligarlo directamente con los diversos grupos delictivos de mayor peso en la entidad. Por supuesto que ninguna de esas historias puede alguien postularla como real, a riesgo de ser refutado en tribunales y recibir castigo por no probar su dicho.

Por fortuna, su sucesor ha preferido que la verdad salga a flote y se ventile, no porque quiera colocar el tema entre los más leídos sino porque las circunstancias no dejan lugar a dudas.

            Según reportes de las propias fuerzas federales, hasta los primeros cinco meses de 2011, se habrían suscitado enfrentamientos en 16 lugares del estado, desde Tantoyuca, Platón Sánchez, El Higo, Pánuco y Ozuluama, en el norte, hasta Coatzacoalcos, en el sur, pasando por Poza Rica, Xalapa, Veracruz y Boca del Río.

            Y los enfrentamientos se han recrudecido, con saldos más numerosos en cuanto a muertos, aunque la estrategia federal de comunicación reitera en que dichas confrontaciones se realizan únicamente entre buenos y malos, sin daños colaterales que afecten a la población civil, lo que es difícil de creer pues las balas no respetan, no tienen conciencia como para discernir entre unos y otros.




Habrá que esperar la reacción


Pero, igual que en el país, a persecución de criminales, incremento de la violencia. Según las estadísticas del terror, en los primeros 5 meses fueron abatidos 34 presuntos integrantes de bandas del crimen organizado y fueron detenidos otros 80. En este recuento, por supuesto, no se consideran las batallas de junio, una de las cuales, la ocurrida a la altura de El Lencero, dejó un saldo de 11 muertos que, según autoridades federales y estatales, eran delincuentes, aunque ya ha habido una reacción inmediata de familiares de uno de los supuestos criminales, un simple trabajador técnico que venía acompañado de dos colegas, a quienes se les ha presentado como miembros del crimen organizado cuando solo tuvieron la enorme mala suerte de pasar en mala hora por el lugar equivocado.

            En las últimas fechas, los comunicados oficiales no hablan de civiles ni de efectivos federales muertos en combate, y puede ser que: o están mejor pertrechados los miembros del Ejército, la Armada y la PF, o se libran los enfrentamientos en parajes despoblados o ha bajado el nivel de fuego de los criminales, lo que puede ponerse en duda pues hasta mayo se hablaba de un decomiso de 98 armas de alto poder, más de 22 mil cartuchos y 50 granadas, de manos de los sicarios.

            La violencia empieza, incluso, a tocar a sectores como el de periodistas. La intimidación como parte de la estrategia de las bandas criminales (acción de la que no se eximen las propias fuerzas federales), ha hecho que la autocensura prevalezca en los medios y, cuando eso no ocurre, el homicidio ha sustituido todo género de negociaciones, como ha sido el caso del periodista Miguel Ángel López Velasco (Milo Vela), subdirector de Notiver, asesinado en mala hora junto con su esposa y su hijo menor.

            Que la cosa se pondrá difícil lo refrenda el hecho de que la Policía Federal incrementará en más de 100 por ciento sus efectivos en el estado: de 300 que hay, en breve el contingente llegará a 700 elementos.

También, que haya sido atacado a balazos el edificio denominado Palacio de Justicia Federal, en Xalapa, con saldo de un policía muerto. ¡Cuidado!







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Los titubeos de Raúl

Por Álvaro Belin Andrade


El rector Raúl Arias Lovillo ha andado muy errático en sus posiciones públicas en torno a temas que calan en el espíritu universitario.

                El caso más grave, sin duda, ha sido su acelerón, freno y reversa en el caso de una manifestación universitaria de repudio por la ejecución del maestro José Luis Martínez Aguilar, alvaradeño, cuyo cuerpo se localizó calcinado hace más de una semana en calles del norte del Puerto de Veracruz.

                La inicial adhesión y respaldo a la convocatoria se granjeó la simpatía de una comunidad universitaria que empieza a resentir los efectos de la violencia que ya lacera varias ciudades del estado, particularmente la zona conurbada de Veracruz-Boca del Río.

                Pero el coatepecano tuvo que frenar y echar para atrás el auto no bien recibió una, supongo, respetuosa recriminación de importante oficina del gobierno estatal, para que atemperara su ímpetu contestatario, siendo du posición la de un funcionario público del más alto nivel.

Entonces emitió un extraño comunicado en que señaló que había recibido la promesa de parte gubernamental y de la Procuraduría General de Justicia, de que se actuaría con toda prontitud, agilidad y consideración para investigar el grave hecho delictivo y se daría con los culpables.

Pese a una enemistad de años, el ahora Procurador Reynaldo Escobar Pérez se movió rápido y acudió a Rectoría a presentar a Arias y su selecto grupo de confianza todas las garantías de que el caso se tomaría con especial interés por las instancias investigadoras y se daría con el o los asesinos. Fueron ofrecimientos, ciertamente contundentes, pero no resultados concretos.

Si Raúl se hubiera abstenido de sumarse públicamente a la convocatoria y, sotto voce, la hubiera respaldado, no hubiera tenido que hacer público una postura que a la postre le generó una retahíla de descalificaciones en las redes sociales. Pero lo hizo porque es impulsivo.

Ya vimos cómo se le compensó. El gobernador Javier Duarte, convertido en Presidente honorario del Patronato Pro UV, se comprometió a generar una nueva relación entre su gobierno y la casa de estudios, y eso estuvo muy bien.

Junto con el tuxpeño Roberto Hernández, cuya contribución a la universidad de su tierra debe ser muy interesante porque no la he entendido jamás, visitaron el cascarón de lo que Fidel Herrera siempre se jactaba que sería parte de la contribución veracruzana a la celebración de los centenarios, cosa de lo que se olvidaba tan pronto regresaba al helicóptero.

Renacerá la esperanza porque ahora lo dice Javier Duarte y a él se la creo más que a su antecesor: el gobierno estatal contribuirá para concluir la sala de conciertos de la UV, donde podamos escuchar a la Orquesta Sinfónica de Xalapa en un recinto decoroso y no a punto de colapsarse como el Teatro del Estado.




Rectores que resistieron


Al final de cuentas, Raúl Arias Lovillo caminó por las calles de Xalapa en la marcha que exigió justicia, pero no con la firmeza y rectitud con que lo hizo el ingeniero Javier Barros Sierra, rector de la UNAM, aquel 30 de julio de 1968, cuando en época aciaga lo declaró día de luto para la universidad porque se había violado su autonomía. Y se enfrentaba al presidente Gustavo Díaz Ordaz, que ya había dado muestras de represión y barbarie.

            Ni siquiera tuvo el arrojo de quien fuera rector del privado Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey,  mejor conocido como Tec de Monterrey, Rafael Rangel Sostmann, a quien le tocó ver con rabia cómo miembros del Ejército mexicano cegaban en marzo de 2010 la vida de dos estudiantes de posgrado que caminaban por su campus porque los “confundieron” con delincuentes.

            Aunque Rangel Sostmann renunció a su puesto en junio de 2010, su entereza le alcanzó para presentar en abril de ese año, ante el Senado, propuestas orientadas a que los militares que violen los derechos humanos sean juzgados por tribunales civiles y no por la justicia castrense, para evitar por supuesto que sean objeto de beneficios.

            Ambos, a su medida, se enfrentaron al poder presidencial, en respuesta a situaciones traumáticas que afectaron a toda su comunidad.

            Raúl no pudo sostener su inicial impulso solidario.

            Ahora esperemos que se le cumpla lo que se le prometió: justicia para la familia del profesor José Luis Martínez Aguilar, y apoyar a la UV a proteger a sus miembros mientras se encuentren en las instalaciones universitarias.














           

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El paraíso de la impunidad

Por Álvaro Belin Andrade



En las últimas décadas, Veracruz se convirtió en un paraíso de la impunidad. Los ciudadanos e, incluso, los líderes de opinión y los periodistas habíamos dejado en el olvido las herramientas más eficaces de la denuncia.

Nadie se atrevía a hacer públicos los reclamos y los señalamientos, agobiados por el cinismo con que el Estado solapaba a funcionarios corruptos, a líderes amparados en siglas o fueros constitucionales para salvar el pellejo cuando eran señalados penalmente por sus víctimas, a periodistas que se parapetaban tras la amenaza y el chantaje para gozar de las mieles del presupuesto y evitar la acción de la justicia, a ladrones irrefutables que despachaban en oficinas públicas y a delincuentes con patente de corso que circulaban libremente por nuestras ciudades asaltando, secuestrando o asesinando a inocentes.

En un juego de espejos, con cola que les pisaran, los encargados de poner orden y aplicar la justicia preferían mantenerse al margen, solapar a delincuentes reconocidos y negociar políticamente con los rescoldos de una sociedad atemorizada por la total indefensión.
Ello ha moldeado a una sociedad veracruzana que, o ha preferido mantener la boca cerrada ante las injusticias o, en el peor de los casos, ha buscado incrustarse en los beneficios de la simulación y la corrupción generalizada, sea para recibir beneficios mal habidos o para incorporarse al complejo entramado del delito como una de las formas más seguras para sobresalir.

Para nadie es un secreto que en el sexenio precedente todo se hizo con tanta desvergüenza que ni el gobierno federal pudo entrar a ejercitar acción persecutoria alguna para detener una espiral de violencia y delincuencia a todo nivel que nos ha colocado en una situación sumamente vulnerable, no solo en el aspecto financiero sino en el plano de los valores más básicos para la convivencia social.





¿Todo sigue igual?


Puedo decir a mis hipotéticos lectores que soy el primero en saltar, como movido por un resorte, cuando me entero por las redes sociales de balaceras en Veracruz, Xalapa u otra ciudad del solar veracruzano.

Cuando me preguntan si estoy de acuerdo en que el gobierno veracruzano se sume con tanta convicción a la cruzada contra la delincuencia organizada, yo contesto que lo que está ocurriendo en las calles tiene muchos años que sucede.

La diferencia es que hoy no hay un gobernador que sale a la palestra a decirnos que eso no es cierto, que el estado está en paz, que los cuerpos hallados en calles y campos los trajeron de otros estados para crear confusión, que somos mentirosos, que no debemos sentir temor aunque nos estén apuntando con una pistola.

A Javier Duarte de Ochoa se le ha estigmatizado por el peso del pasado. Cualquier persona ha preferido imaginar que las cosas en la política seguirían, con él, el mismo derrotero. Nada tan alejado de la realidad: a cada balacera, a cada persecución protagonizada por militares, policías y delincuentes, el gobernador ha salido a informarnos del fondo y el saldo de tales acciones.

Y no solo eso. Desde el inicio de su gestión, fue inflexible a la hora de meter a la cárcel a exalcaldes que alegremente se llevaron a casa lo que es colectivo.

Cada día, un personaje público –periodista o político poderoso– está siendo llevado a tribunales.

La semana pasada, un pederasta cobijado tras las siglas del PRD, el exdiputado Celestino Rivera Hernández, fue hallado flagrantemente en el acto de violar a un menor de edad y metido a la cárcel; en el anterior sexenio, fue exonerado de un caso evidente y probado de violación contra una indígena de 14 años, con la complicidad oficial y de su partido.

Un personaje priista, Pablo Pavón Vinales, quien fuera poderoso dirigente petrolero, fue detenido por la AVI como presunto culpable de los delitos de fraude y desvío de recursos. Antes, varios periodistas fueron llamados a cuentas por diversos delitos.

El mensaje es claro: la impunidad no será, ya, ingrediente de la política. Más valdría recuperar la capacidad de reclamo y de denuncia, antes que objetar a mansalva, por sistema.

De la desaparición de la policía intermunicipal en Xalapa, Banderilla y Tlalnehuayocan, solo falta que se hagan públicas las causas, y no solo la de que se busca una policía de mando único, porque detrás de los más de 800 policías despedidos hay el mismo número de familias que se quedarán sin el salario de sus principales sostenes.











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Al niño le toca…

Por Álvaro Belin Andrade


Entre el activismo político de Elba Esther Gordillo en el Estado de México, su mutismo ante la elección de Juan Nicolás Callejas Roldán como dirigente de la sección 32 del SNTE, y la desfachatez de Alonso Lujambio, titular de la SEP, de ocupar su tiempo como funcionario federal para lucirse en la pasarela panista rumbo al 2012, el gobernador Javier Duarte ha empezado a mostrarse con propuestas para el sector educativo.


                En días pasados hizo el anuncio, junto con su secretario de Educación Adolfo Mota Hernández, de que se habilitarán 100 planteles para que operen en el programa Escuelas de Tiempo Completo, como parte de su estrategia de incorporar durante su gobierno 700 planteles en total.

                También participó en reunión con los del Conalep, a quienes entregó cerca de 4 millones de pesos, y ha manifestado que la educación es elemento sine qua non del desarrollo estatal.

                No ha ocurrido del todo aquella máxima de la época de crisis, en que se buscaba convencer a los padres sobre la necesidad de apoyar la nutrición de sus pequeños con la frase: “Si la leche es poca, al niño le toca”. Recién se había descubierto que el lácteo tenía el mismo efecto que un refresco en el cuerpo del adulto, mientras que para los niños era fundamental para su crecimiento sano.

                No ha habido mucha acción en el sector educativo por la falta de recursos públicos estatales, como no la ha habido en las demás secretarías, a excepción de la de Turismo y Cultura, explicable por el hecho de que había que aprovechar las fiestas populares y los periodos vacacionales del primer cuatrimestre del año, para lograr una derrama económica tan necesaria como pasajera.

                Por eso, abril y mayo significarán un pequeño hito en el tema que nos ocupa. En la segunda quincena de abril y la primera de mayo se dan fechas propicias para ello, desde el retorno a clases de más de 2 millones de estudiantes luego de la Semana Mayor y la celebración del día del Niño, hasta la próxima celebración del Día del Maestro, este domingo 15 de mayo.

                A nivel federal, el tema maestros ya ha tenido su corolario con el incremento salarial negociado con el SNTE. El gremio obtuvo un incremento real y sustancial en el salario del 4.75 por ciento, con vigencia a partir del 1 de enero de este año; 1.3 por ciento en prestaciones, y 7.5% para compensaciones.

                Además, avanzaron en la rezonificación para igualar en las zonas II y III el salario base y el número de días de aguinaldo y prima vacacional.

El SNTE obtuvo 200 millones de pesos para el proyecto de apoyo a tecnologías educativas y de información, gracias al cual se distribuirán 300 mil computadoras a profesores, cuyos proveedores son Toshiba (45% de las computadoras), Lenovo (30%), Elektra (15%) y Lanix (10%).

Otros logros fueron: 400 millones para Carrera Magisterial, 524 millones para formación, actualización, capacitación y superación profesional; 450 millones para creación de plazas; 100 millones para mejorar infraestructura, equipamiento y conectividad de los centros de maestros; una cantidad igual para mejora de laboratorios y talleres de secundaria.

Los maestros tuvieron otras cifras en incremento salarial, según el nivel de estudio de las escuelas en que prestan sus servicios.





               
Veracruz, pocos recursos


En la comarca, el cambio en la dirigencia estatal de la sección 32 del SNTE, que puso como agraciado pastor de miles de trabajadores de la educación al hijo de quien es operador de Elba Esther pero no su seguro servidor, ha permitido una recarga generacional que, sospechamos, no se verá reflejada en la modernización política de este importante bastión político-electoral.

Hasta acá no vino Elba Esther Gordillo, quien ha tenido sus traspiés en la política nacional y que ahora se ha subido al tren de Enrique Peña Nieto, previsora como es, apoyando a su candidato a sustituirle en el gobierno mexiquense, Eruviel Ávila Villegas, exalcalde de Ecatepec de Morelos, y quien según encuestas publicadas por El Universal, encabeza las preferencias con más de 20 puntos porcentuales sobre su más cercano perseguidor, Alejandro Encinas, del PRD.

Todos, como es fácil intuirlo, están más enfocados en ver el papel que jugarán en la contienda presidencial del próximo año, que en el tema educativo.

De manera que es difícil imaginar que la poca leche se le dará a los niños. La educación, como tema, ha ingresado en los más mencionados, pero con un tinte más electoral que de política pública, y habrá que ver qué resultados ofrece el gobierno federal en el tema.

En Veracruz apenas comienza a operarse las estrategias señaladas en el Plan Veracruzano de Desarrollo, pero será como a cuentagotas, porque en este momento la leche no alcanza ni para los niños.












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